Reflexión sobre el Evangelio
El Bautista exige de todos –fariseos, publicanos, soldados– una profunda renovación interior en el mismo ejercicio de su profesión, que les lleve a vivir las normas de la justicia y de la honradez. Dios nos pide a todos la santificación en nuestro propio trabajo y condición. «Cualquier trabajo digno y noble en lo humano, puede convertirse en un quehacer divino. En el servicio de Dios no hay oficios de poca categoría: todos son de mucha importancia» (S. Josemaría Escrivá, Conversaciones, n. 55).
