Martes 21 de enero

Memoria de santa Inés, Virgen y mártir

Antífona de Entrada

Ya sigue al Cordero crucificado por nosotros, la virgen llena de valor, ofrenda de pudor y víctima de castidad.

Oración Colecta

Dios todopoderoso y eterno, que escoges lo débil del mundo para confundir a los fuertes, concede propicio, a quienes celebramos el martirio de santa Inés, que imitemos su firmeza en la fe.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Contamos con la esperanza, que es como ancla firme y segura
Lectura de la carta a los Hebreos 6, 10-20

Hermanos: Dios no es tan injusto como para olvidarse de su trabajo y del amor que le han demostrado sirviendo a sus hermanos en la fe, como lo siguen haciendo hasta hoy. Deseamos que cada uno mantenga el mismo fervor y diligencia hasta el final, para alcanzar la plenitud de su esperanza, de modo que, lejos de volverse negligentes, sean imitadores de aquellos que, por su fe y su paciencia, heredan lo prometido por Dios.
En efecto, cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no teniendo otro mayor por quien jurar, juró por sí mismo, diciendo: Te colmaré de bendiciones y te daré una descendencia innumerable. Por este motivo, Abraham perseveró en la paciencia y alcanzó lo prometido por Dios. Los hombres juran por alguien superior a ellos, y el juramento pone fin a toda discusión.
Por eso también Dios, queriendo mostrar solemnemente a los herederos de la promesa lo irrevocable de su decisión, se comprometió con un juramento. Así, mediante estos dos actos irrevocables, promesa y juramento, en los cuales Dios no puede mentir, tenemos un consuelo poderoso, los que buscamos un refugio en la esperanza de lo prometido. Esta esperanza nos mantiene firmes y seguros, porque está anclada en el interior del santuario, donde entró por nosotros como precursor Jesús, Sumo Sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 110
El Señor se acuerda siempre de su alianza.

Quiero alabar a Dios, de corazón, en las reuniones de los justos. Grandiosas son las obras del Señor y para todo fiel digna de estudio.
El Señor se acuerda siempre de su alianza.

Ha hecho inolvidables sus prodigios. El Señor es piadoso y es clemente. Acordándose siempre de su alianza, él le da de comer al que lo teme.
El Señor se acuerda siempre de su alianza.

El redimió a su pueblo y estableció su alianza para siempre. Dios es santo y terrible y su gloria perdura eternamente.
El Señor se acuerda siempre de su alianza.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras, mentes, para que comprendamos cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.
Aleluya.

Evangelio

El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 2, 23-28

Un sábado atravesaba Jesús un sembrado; mientras andaban, los discípulos iban arrancando espigas. Los fariseos le preguntaron: «¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?». Él les respondió: «¿No han leído nunca lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros». Luego añadió Jesús: «El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Te pedimos, Señor, que los dones que te presentamos en la celebración de santa Inés, por tu gracia, te sean agradables, así como te fue grato el combate de su martirio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

El Cordero, que está en el trono, los conducirá a las fuentes del agua de la vida.

Oración después de la Comunión

Señor Dios, que coronaste entre los santos a la bienaventurada santa Inés por la doble victoria de su virginidad y su martirio, concédenos, por la eficacia de este sacramento, que, venciendo valerosamente todo mal, consigamos la gloria del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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