Jueves 23 de enero

Reflexión sobre el Evangelio

Durante la vida pública del Señor repetidamente las gentes se agolpaban junto a Él para ser curadas. Como en muchas curaciones, San Marcos recoge gráficamente lo que Jesús realizaba sobre los enfermos. El Señor, al hacer estas curaciones, muestra que es Dios y hombre a la vez: cura en virtud de su poder divino, sirviéndose de su naturaleza humana. En efecto, sólo en el Verbo de Dios hecho carne se realizó la obra de nuestra Redención, y el instrumento de nuestra salvación fue la humanidad de Jesús –cuerpo y alma– en la unidad de la persona del Verbo.

Este agolparse de las gentes se reitera en todos los cristianos de cualquier época, porque la Humanidad Santísima del Señor es el único camino para nuestra salvación y el medio insustituible para unirnos con Dios. Así, pues, hoy nosotros podemos acercarnos al Señor por medio de los sacramentos, de modos singular y eminente por la Eucaristía. Por los sacramentos fluye también hacia nosotros, desde Dios y a través de la Humanidad del Verbo, una virtud que cura a quienes los reciben con fe (cfr Suma Teológica, III, q. 62, a. 5).

Deja un comentario