Martes 4 de febrero

Reflexión sobre el Evangelio

De la muchedumbre que le oprime, una sola persona le ha tocado de verdad: ésta enferma; y no con un gesto solamente, sino con la fe de su corazón. Comenta san Agustín: «Ella toca, la muchedumbre oprime. ¿Qué significa ‘toco’ sino que creyó?» (In Ioann. Evang. 26,3). Necesitamos el contacto con Jesús. No nos ha sido dado otro nombre bajo el cielo por el que podamos ser salvos. Al recibir en la Sagrada Eucaristía a Jesucristo, se realiza este contacto físico a través de las especies sacramentales. Por nuestra parte necesitamos avivar la fe para que resulten provechosos estos encuentros en orden a nuestra salvación.