Jueves 6 de febrero

Reflexión sobre el Evangelio

«Les mandó que no llevaran nada»: «Tanta debe ser la confianza en Dios del que predica que ha de estar seguro que no ha de faltarle lo necesario para vivir, aunque él no pueda procurárselo; puesto que no debe ocuparse menos de las cosas eternas, por ocuparse de las temporales» (San Beda, In Marci Evangelium expositio, in loc.). «De aquí se deduce que el Señor no dice en este precepto que los anunciadores del Evangelio no puedan vivir de otro modo que de lo que les den aquellos a quienes lo anuncian, sino que les da poder de obrar así, haciéndoles saber que tienen derecho a ello; de otra manera, el Apóstol (san Pablo) habría obrado contra este precepto, al querer vivir del trabajo de sus manos» (San Agustín, De consensu Evangelistarum, II, cap. XXX, 73).

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