Reflexión sobre el evangelio
El Señor previene a los Apóstoles, y tras ellos a todos los cristianos, contra el exclusivismo y el espíritu de partido único en la tarea apostólica, que se expresa bien en el refrán falso: «El bien, si no lo hago yo, ya no es bien». Por el contrario, debemos asimilar esta enseñanza de Cristo, porque el bien es bien, aunque no lo haga yo.
