Reflexión sobre el Evangelio
En las tentaciones del desierto interviene el diablo en la vida de Jesucristo abiertamente por primera vez. Iba a empezar el Señor su ministerio público y, por tanto, se trataba de un momento particularmente importante de la obra de la Salvación. «Una escena llena de misterio, que el hombre pretende en vano entender –Dios que se somete a la tentación, que deja hacer al Maligno–, pero que puede ser meditada, pidiendo al Señor que nos haga saber la enseñanza que contiene» (S. Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, n. 61).
