Sábado 3 de mayo

Fiesta de la exaltación de la Santa Cruz

Antífona de Entrada

Que nuestro único orgullo sea la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, porque en Él tenemos la salvación, la vida y la resurrección, y por Él hemos sido salvados y redimidos. Aleluya.

Oración Colecta

Señor Dios, que quisiste que tu Unigénito sufriera la cruz para salvar al género humano, concédenos que quienes conocimos su misterio en la tierra, merezcamos alcanzar en el cielo el premio de su redención.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Dios ha constituido a Jesús, Señor y Mesías
Lectura del libro de los hechos de los apóstoles 2, 14. 22-24. 32-36

El día de Pentecostés, se presentó Pedro junto con los Once ante la multitud y, levantando su voz, dijo: «Israelitas, escúchenme. Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes, mediante los milagros y prodigios que Dios realizó por medio de él y que ustedes bien conocen. Conforme al plan previsto y sancionado por Dios, Jesús fue entregado y ustedes utilizaron a los paganos para clavarlo en la cruz. Pero Dios lo resucitó rompiendo las ataduras de la muerte, ya que no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio.

Pues bien, a este Jesús Dios lo resucitó, y de ello todos nosotros somos testigos. Llevado a los cielos por el poder de Dios, recibió del Padre el Espíritu Santo prometido a él y lo ha comunicado, como ustedes lo están viendo y oyendo. Porque no fue David el que subió a los cielos, pues él mismo afirma: ‘Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha y yo pondré a todos tus enemigos debajo de tus pies’.

Sepa todo Israel, con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quienes ustedes han crucificado».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 77
No olvidemos las hazañas del Señor.

Escucha, pueblo mío, mis enseñanzas, ni una palabra pierdas de mis labios; voy a hablarte en parábolas y a revelarte enigmas del pasado.
No olvidemos las hazañas del Señor.

Cuando Dios los diezmaba, lo buscaban y acudían a él despavoridos; recordaban que Dios era su roca, su redentor, el Dios altísimo.
No olvidemos las hazañas del Señor.

Lo llenaban de elogios con su boca, pero eran engañosas sus palabras; su corazón, con Dios no era sincero ni observaban su alianza.
No olvidemos las hazañas del Señor.

Pero el Señor, que es siempre compasivo, les perdonaba y no los destruía; su indignación contuvo muchas veces y no dio rienda suelta a toda su ira.
No olvidemos las hazañas del Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
Aleluya.

Evangelio

El Hijo del hombre tiene que ser levantado
Lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 13-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Oración sobre las Ofrendas

Te rogamos, Señor, que este sacrificio, que en el altar de la cruz borró el pecado del mundo entero, nos purifique de todas nuestras ofensas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor. Aleluya.

Oración después de la Comunión

Señor nuestro, Jesucristo, fortalecidos con este alimento santo, te pedimos que conduzcas a la gloria de tu resurrección a quienes redimiste por el madero vivificante de la cruz. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.