Viernes 20 de junio

Reflexión sobre el Evangelio

«No acumulen ustedes tesoros en la tierra»: La idea es clara: el corazón del hombre anhela un tesoro en cuya posesión piensa encontrar la seguridad y la felicidad. Sin embargo, todo tesoro compuesto de bienes de la tierra, de riquezas, de dinero, se convierte en una continua fuente de preocupaciones, porque está expuesto al peligro de perderse, o porque su defensa lleva consigo una tensión llena de disgustos y sinsabores.

Jesús, por el contrario, enseña aquí que el verdadero tesoro son las buenas obras y la conducta recta, que serán premiadas por Dios en el cielo eternamente. ¡Ese sí que es un tesoro que no se pierde! Ahí es donde el discípulo de Cristo debe poner su corazón.

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