Reflexión sobre el Evangelio
En este episodio Jesús muestra su poder, una vez más, sobre el demonio y las fuerzas diabólicas. Que el hecho ocurra en tierra de gentiles (Gerasa y Garda estaban en la Decápolis, al este del Jordán), queda atestiguado porque entre los judíos estaba prohibida la cría de cerdos, declarados impuros según la Ley de Moisés. Esta expulsión de demonios, y otras más que nos narran los Evangelistas, vienen resumidas en el libro de los Hechos de los Apóstoles, en el discurso de S. Pedro ante Cornelio y su familia: «Pasó haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo» (Hch 10,38). Es una prueba de que el Reino de Dios ha comenzado (cfr Mt 12,28).
