Lunes 14 de julio

Reflexión sobre el Evangelio

«El que ama a su padre o a su madre más que a mí»: Es evidente que estas palabras de Jesús no entrañan ninguna oposición entre el primero y el cuarto mandamiento (amar a Dios sobre todas las cosas y amar a los padres), sino que simplemente señalan el orden que ha de guardarse. Debemos amar a Dios con todas nuestras fuerzas, tomarnos en serio la lucha por nuestra santidad; y también debemos amar y respetar –en teoría y en la práctica– a esos padres que Dios nos ha dado y que generosamente han colaborado con el poder creador de Dios para traernos a la vida, a los cuales les debemos tantas cosas. Pero el amor a los padres no puede anteponerse al amor de Dios; en general no tiene por qué plantearse la oposición entre ambos, pero si en algún caso se llegase a plantear, hay que tener bien grabadas en la mente y en el corazón estas palabras de Cristo.

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