Reflexión sobre el Evangelio
La extrañeza de las gentes de Nazaret en parte quizá se explique por la dificultad que el hombre experimenta en reconocer lo extraordinario y lo sobrenatural en aquellos con quienes ha convivido familiarmente. De ahí el proverbio «nadie es profeta en su tierra». Los vecinos de Nazaret no conocían el misterio de la concepción sobrenatural de Jesús. Su extrañeza los lleva hasta el extremo de escandalizarse y no creer en Él: «vino a los suyos y los suyos no le recibieron» (Jn 1,11).
