Memoria de santa Clara de Asís, virgen
Antífona de Entrada
Esta virgen sabia y prudente salió al encuentro de Cristo con lámpara encendida.
Oración Colecta
Dios nuestro, que misericordiosamente condujiste a santa Clara al amor por la pobreza, concédenos, por su intercesión, que, siguiendo a Cristo en pobreza de espíritu, merezcamos llegar a contemplarte en el reino celestial.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.
Primera Lectura
No cierren su corazón. Amen al forastero, porque también ustedes lo fueron en Egipto
Lectura del libro del Deuteronomio 10,12-22
En aquellos días, Moisés le dijo al pueblo estas palabras: «Ahora, Israel, advierte bien lo que el Señor te pide: Que temas al Señor, tu Dios; que cumplas su voluntad y lo ames, que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y toda el alma; que cumplas los preceptos del Señor, y los mandamientos que hoy te impongo para tu bien.
Es cierto que el cielo y toda su inmensidad, la tierra y cuanto hay en ella son del Señor, tu Dios; sin embargo, sólo con tus padres se unió el Señor con alianza de amor, y sólo a ustedes, sus descendientes, lo eligió de entre todos los pueblos, como pueden comprobarlo todavía.
No cierren, pues, su corazón ni endurezcan su cabeza, porque el Señor, su Dios, es el Dios de los dioses y el Señor de los señores, Dios grande, fuerte y terrible; no es parcial ni acepta sobornos, hace justicia al huérfano y a la viuda, ama al forastero y le da pan y vestido. Amen, pues, al forastero, porque también ustedes lo fueron en Egipto.
Teme al Señor, tu Dios; sírvelo; vive unido a él y jura en su nombre. Él será tu gloria, él será tu Dios, pues él hizo por ti las terribles hazañas que tus ojos han visto. Setenta eran tus padres cuando fueron a Egipto, y ahora, Israel, el Señor, tu Dios, te ha hecho un pueblo numeroso como las estrellas del cielo».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 147
Bendito sea el Señor.
Glorifica al Señor, Jerusalén, a Dios ríndele honores, Israel. Él refuerza el cerrojo de tus puertas y bendice a tus hijos en tu casa.
Bendito sea el Señor.
Él mantiene la paz en tus fronteras, con su trigo mejor sacia tu hambre. Él envía a la tierra su mensaje y su palabra corre velozmente.
Bendito sea el Señor.
Le muestra a Jacob sus pensamientos, sus normas y designios a Israel. No ha hecho nada igual con ningún pueblo ni ha confiado a otro sus proyectos.
Bendito sea el Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dios nos ha llamado, por medio del Evangelio, a participar de la gloria de nuestro Señor.
Aleluya.
Evangelio
Lo matarán, pero resucitará. Los hijos están exentos de impuestos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 17, 22-27
En aquel tiempo, mientras recorrían juntos Galilea, dijo Jesús a sus discípulos: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo van a matar, pero al tercer día va a resucitar». Al oír esto, los discípulos se llenaron de tristeza. Cuando llegaron a Cafarnaum, se acercaron a Pedro los recaudadores del impuesto para el templo y le preguntaron: «¿Acaso tu maestro no paga el impuesto?» Respondió Pedro: «Sí lo paga». Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? ¿A quiénes les cobran impuestos los reyes de la tierra, a los hijos o a los extraños?» Pedro le respondió: «A los extraños». Jesús le dijo: «Por tanto, los hijos están exentos. Pero para no darles motivo de escándalo, ve al lago y echa el anzuelo, saca el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y paga por mí y por ti».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Al proclamar, Señor, tu obra admirable en la santa virgen Clara, suplicamos humildemente a tu majestad que, así como te agradaron sus méritos, así también te sea aceptable el desempeño de nuestro servicio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Antífona de la Comunión
Ya viene el esposo; salgan al encuentro de Cristo, el Señor.
Oración después de la Comunión
Alimentados por la participación de este divino don, te rogamos, Señor Dios nuestro, que, a ejemplo de santa Clara y llevando en nuestro cuerpo los padecimientos de Jesús, nos esforcemos por adherirnos sólo a ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
