Memoria de san Maximiliano María Kolbe, presbítero y mártir
Antífona de Entrada
Vengan, benditos de mi Padre, dice el Señor. Yo les aseguro que, cuanto hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron.
Oración Colecta
Dios nuestro, que llenaste de celo por las almas y de amor al prójimo al presbítero y mártir san Maximiliano María Kolbe, inflamado en amor a la Virgen Inmaculada, concede, propicio, que, por su intercesión, trabajando esforzadamente por tu gloria al servicio de los hombres, podamos asemejarnos a tu Hijo hasta la muerte. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
Primera Lectura
El arca de la alianza pasará el Jordán delante de ustedes
Lectura del libro de Josué 3, 7-10a.11.13-17
En aquellos días dijo el Señor a Josué: «Hoy mismo empezaré a engrandecerte ante todo Israel, para que sepan que estoy contigo, lo mismo que estuve con Moisés. Ordena a los sacerdotes que llevan el arca de la alianza, que se detengan en cuanto lleguen a la orilla del agua del Jordán». Y Josué dijo a los israelitas: «Acérquense a escuchar las palabras del Señor, su Dios. En esto conocerán que el Dios vivo está en medio de ustedes y que destruirá ante sus ojos a los cananeos. El arca de la alianza del Señor de toda la tierra va a pasar el Jordán delante de ustedes y, en cuanto los pies de los sacerdotes que llevan el arca de la alianza del Señor de toda la tierra toquen el Jordán, la corriente quedará cortada; las aguas que van hacia abajo seguirán corriendo y las que vienen de arriba se detendrán, formando un muro». Así, pues, el pueblo salió de su campamento para cruzar el Jordán, encabezado por los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza. Y en cuanto éstos tocaron con sus pies las aguas (el Jordán baja crecido hasta los bordes en el tiempo de la cosecha), las aguas que venían de arriba se detuvieron y formaron un solo bloque en una gran extensión, desde el pueblo de Adán hasta la fortaleza de Sartán; entre tanto, las aguas que bajaban hacia el mar Muerto, desaparecieron por completo y el pueblo cruzó el Jordán, frente a Jericó. Los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza del Señor se detuvieron en medio del Jordán, que había quedado seco, mientras todo el pueblo de Israel cruzaba por el cauce vacío.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 113
Bendigamos al Señor.
Al salir Israel de Egipto, al salir Jacob de un pueblo bárbaro, Judá fue santuario de Dios, Israel fue su dominio.
Bendigamos al Señor.
Al verlos, el mar huyó, el Jordán se echó atrás; las montañas saltaron como carneros y las colinas como corderos.
Bendigamos al Señor.
¿Qué te pasa, mar, que huyes; a ti, Jordán, que te echas atrás? ¿Y a ustedes, montañas, que saltan como carneros; colinas, que saltan como corderos?
Bendigamos al Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
Aleluya.
Evangelio
No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 21-35; 19,1-2a
En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contestó: «No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete». Entonces Jesús les dijo: «El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus empleados. El primero que le presentaron le debía mucho dinero. Como no tenía con qué pagar, el rey mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. El rey tuvo lástima de aquel empleado, lo soltó y hasta le perdonó la deuda. Pero, apenas había salido aquel empleado, se encontró a uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: “Págame lo que me debes”. El compañero se le arrodilló y le rogaba: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contarle al rey lo sucedido. Entonces el rey lo llamó y le dijo: “Siervo malvado, yo te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?” Y el rey, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía. Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes si cada cual no perdona de corazón a su hermano». Cuando Jesús terminó de hablar, salió de Galilea y fue a la región de Judea, al otro lado del Jordán.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Te presentamos, Señor, nuestros dones, pidiéndote humildemente que, a ejemplo de san Maximiliano María, aprendamos a ofrecerte nuestra vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Antífona de la Comunión
Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos, dice el Señor.
Oración después de la Comunión
Te pedimos, Señor, que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos inflame aquel mismo fuego de caridad que san Maximiliano María recibió de este sagrado banquete.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
