Lunes 18 de agosto

20ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

No me abandones, Señor, Dios mío, no te alejes de mí. Ven de prisa a socorrerme, Señor mío, mi salvador.

Oración Colecta

Dios omnipotente y misericordioso, a cuya gracia se debe el que tus fieles puedan servirte digna y laudablemente, concédenos caminar sin tropiezos hacia los bienes que nos tienes prometidos.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

El Señor instituyó jueces, pero los israelitas ni a ellos los quisieron escuchar
Lectura del libro de los Jueces 2, 11-19

En aquellos días, los israelitas ofendieron con su conducta al Señor, dando culto a los ídolos. Abandonaron al Señor, Dios de sus antepasados, que los había sacado de Egipto, y siguieron a dioses de los pueblos vecinos y los adoraron irritando al Señor. Abandonaron al Señor y dieron culto a Baal y Astarté. Entonces el Señor se encolerizó contra Israel; los puso en manos de salteadores, que los despojaron, los entregó a sus enemigos de alrededor, y no fueron capaces de resistirlos. En todas sus campañas la mano del Señor intervenía contra ellos para castigarlos, como él les había dicho y jurado, y los puso en una situación desesperada.

Entonces el Señor instituyó jueces, que salvaron a los israelitas de quienes los saqueaban, pero ellos tampoco escucharon a los jueces: se prostituyeron dando culto y adorando a otros dioses; se desviaron muy pronto de la conducta de sus antepasados, que habían cumplido los mandamientos del Señor, pero no los imitaron. Cuando el Señor les instituyó jueces, él estaba con el juez y los salvaba de sus enemigos, pues se conmovía ante los gemidos que proferían bajo el yugo de sus opresores. Pero, en cuanto moría el juez, volvían a pecar y se portaban todavía peor que sus antepasados; seguían a otros dioses, les daban culto, los adoraban y volvían a sus prácticas y a su conducta obstinada.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 105
Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.

No exterminaron nuestros padres a los pueblos que el Señor les había mandado. Se unieron con paganos y aprendieron sus prácticas.
Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.

Dieron culto a los ídolos y éstos fueron para ellos como una trampa. Entonces entregaron a sus hijos e hijas en sacrificio a los demonios.
Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.

Se contaminaron con sus obras y se prostituyeron con sus acciones; por eso el Señor renegó de su pueblo y estalló su enojo.
Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.

¡Cuántas veces los libró, pero ellos se obstinaron en su actitud! Entonces el Señor miró su angustia y escuchó sus gritos.
Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Aleluya.

Evangelio

Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y tendrás un tesoro en el cielo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 19, 16-22

En aquel tiempo, se acercó un joven a Jesús y le preguntó: «Maestro, ¿qué debo hacer de bueno para conseguir la vida eterna?» Le respondió Jesús: «¿Por qué me preguntas a mí acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno: Dios. Pero, si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos». Él replicó: «¿Cuáles?» Jesús le dijo: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo». Le dijo entonces el joven: «Todo eso lo he cumplido desde mi niñez. ¿Qué más me falta?» Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme». Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Señor, que este sacrificio sea para ti una ofrenda pura, y nos obtenga la plenitud de tu misericordia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, dice el Señor, así también el que me come vivirá por mí.

Oración después de la Comunión

Te rogamos, Señor, que aumente en nosotros la acción de tu poder y que, alimentados con estos sacramentos celestiales, tu favor nos disponga para alcanzar las promesas que contienen.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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