Reflexión sobre el Evangelio
Jesucristo viene a enseñar la Verdad; más aún, Él es la Verdad (Ioh 14,6). De ahí la singularidad y el carácter único de su condición de Maestro. «La vida entera de Cristo fue una continua enseñanza: su silencio, sus milagros, sus gestos, su oración, su amor al hombre, su predilección por los pequeños y los pobres, la aceptación del sacrificio total en la Cruz por la salvación del mundo, su Resurrección son la actuación de su palabra y el cumplimiento de la revelación. De suerte que para los cristianos el Crucifijo es una de las imágenes más sublimes y populares de Jesús que enseña» (Catechesi tradendae, n. 9).
