Reflexión sobre el Evangelio
El demonio dice la verdad en esta ocasión, al llamarle «el Santo de Dios», pero Jesús no acepta este testimonio del «padre de la mentira» (cfr Jn 8,44). En efecto, el demonio suele decir alguna vez la verdad para encubrir el error y, al sembrar así la confusión, engañar más fácilmente. Jesús, al hacer callar al demonio y expulsarle, nos enseña a ser prudentes y a no dejarnos engañar por las verdades a medias.
