Reflexión sobre el Evangelio
El sentido de este texto no es fácil de captar. Probablemente Nuestro Señor aprovecha el juego de palabras «lo de fuera» y «lo de dentro», con ocasión de la limpieza de vasos y platos, para dar una enseñanza acerca de la importancia primordial de lo interior del hombre sobre las meras apariencias, en contra del error común de los fariseos y de la tendencia frecuente de tantas personas. Así, con estas palabras, Jesús nos amonesta diciendo que en vez de andar tan preocupados por las cosas «de fuera» nos deben preocupar sobre todo las «de dentro». Aplicado al caso de la limosna, lo que importa es dar generosamente de los bienes que guardamos de forma egoísta: esto es, no basta con dar unas monedas, que es algo que puede quedarse en la sola exterioridad, sino que hay que dar a los demás el amor, la compasión, el trato delicado, el respeto a su libertad, la preocupación honda por su bien espiritual y material…, que son irrealizables sin unas disposiciones interiores de amor al prójimo.
