Reflexión sobre el Evangelio
«Sepulcros que no se ven»: Según la Antigua Ley quien tocase una sepultura quedaba impuro durante siete días; sin embargo, podía ocurrir que con el paso del tiempo, a causa de la tierra acumulada y de la hierba que la cubría, la sepultura quedase imperceptible para quien pasara por encima. El Señor toma este símil para desenmascarar la hipocresía de sus interlocutores: son cumplidores de los más pequeños detalles pero olvidan los deberes fundamentales, la justicia y el amor a Dios. Limpios por fuera y al mismo tiempo con un corazón lleno de malicia y podredumbre, disimulan para parecer justos y, como viven de las apariencias, se preocupan por cultivarlas; saben que la virtud es motivo de honor, y se interesan por simularla. Esto es, su vida se caracteriza por la doblez y el dolor.
