Jueves 16 de octubre

Reflexión sobre el Evangelio

«Desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías»: Zacarías fue un profeta que murió apedreado en el Templo de Jerusalén hacia el año 800 a. C. por echar en cara al pueblo de Israel su infidelidad a los preceptos divinos. El asesinato de Abel y el de Zacarías eran, respectivamente, el primero y último de los narrados en el conjunto de los libros que los judíos reconocían como sagrados. Jesús alude a una tradición judía según la cual, todavía en su tiempo y aun después, se mostraba allí la mancha de sangre de Zacarías. El altar al que se refiere el texto era el de los holocaustos, situado al aire libre en el atrio de los sacerdotes, delante de la edificación que propiamente constituía el Templo.

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