Reflexión sobre el Evangelio
Según estaba mandado en la Ley de Moisés, los leprosos, precisamente para evitar el contagio, debían vivir lejos del trato con la gente, y dar muestras visibles de su enfermedad. Esto explica que no se acerquen a Jesús y a quienes le acompañaban, sino que desde lejos expusieran la petición a gritos. El Señor, antes de curarles, les manda que vayan a los sacerdotes para que certifiquen su curación y cumplan los ritos establecidos. La obediencia de los leprosos al mandato de ir a los sacerdotes supone una prueba de fe en las palabras de Jesús. Efectivamente, al poco de ponerse en marcha quedaron limpios.
