Miércoles 12 de noviembre

Reflexión sobre el Evangelio

Según estaba mandado en la Ley de Moisés, los leprosos, precisamente para evitar el contagio, debían vivir lejos del trato con la gente, y dar muestras visibles de su enfermedad. Esto explica que no se acerquen a Jesús y a quienes le acompañaban, sino que desde lejos expusieran la petición a gritos. El Señor, antes de curarles, les manda que vayan a los sacerdotes para que certifiquen su curación y cumplan los ritos establecidos. La obediencia de los leprosos al mandato de ir a los sacerdotes supone una prueba de fe en las palabras de Jesús. Efectivamente, al poco de ponerse en marcha quedaron limpios.