Jueves 27 de noviembre

Reflexión sobre el Evangelio

La Tradición católica considera a Jerusalén como la figura de la Iglesia. De hecho la Iglesia triunfante es llamada en el Apocalipsis la Jerusalén celestial. Por eso, al aplicar este pasaje a la Iglesia, los sufrimientos de la Ciudad Santa pueden ser considerados como figura de las contradicciones que sobrevienen a la Iglesia peregrina a causa de los pecados de los hombres, pues «ella misma vive entre las criaturas que gimen con dolores de parto en espera de la manifestación de los hijos de Dios» (Conc. Vat. II, Const. Dogm. Lumen gentium, n. 48).

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