Martes 9 de diciembre

Reflexión sobre el Evangelio

La parábola pone de relieve la solicitud amorosa del Señor por los pecadores. Y manifiesta al modo humano la alegría de Dios al recuperar un hijo querido que se había extraviado. Ante el panorama de tantas almas que viven alejadas de Dios, el Santo Padre comenta: «Desgraciadamente asistimos con angustia a la corrupción moral que devasta a la humanidad, despreciando especialmente a los pequeños, de quienes habla Jesús. ¿Qué debemos hacer? Imitar al Buen Pastor y afanarnos sin tregua por la salvación de las almas. Sin olvidar la caridad material y la justicia social, debemos estar convencidos de que la caridad más sublime es la espiritual, o sea, el interés por la salvación de las almas. Y las almas se salvan con la oración y el sacrificio. ¡Esta es la misión de la Iglesia!» (Juan Pablo II, Homilía a las Clarisas de Albano, 14-VIII-1979).