Reflexión sobre el Evangelio
«José era efectivamente un hombre corriente, en el que Dios se confió para obrar cosas grandes. Supo vivir, tal y como el Señor quería, todos y cada uno de los acontecimientos que compusieron su vida. Por eso, la Escritura Santa alaba a José, afirmando que era justo. Y, en el lenguaje hebreo, justo quiere decir piadoso, servidor irreprochable de Dios, cumplidor de la Voluntad divina (cfr Gn 7,1; 18,23-32; Ez 18,5 ss.; Pr 12,10); otras veces significa bueno y caritativo con el prójimo (cfr Tb 7,6; 9,6). En una palabra, el justo es que ama a Dios y demuestra ese amor, cumpliendo sus mandamientos y orientando toda su vida en servicio de sus hermanos, los demás hombres» (S. Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, n. 40).
