Sábado 20 de diciembre

Reflexión sobre el Evangelio

La Anunciación es el momento en que Nuestra Señora conoce con claridad la vocación a que Dios le había destinado desde siempre. Cuando el Arcángel la tranquiliza y le dice «no temas, María», le está ayudando a superar ese temor inicial que, de ordinario, se presenta en toda vocación divina. El hecho de que le haya ocurrido a la Santísima Virgen nos indica que no hay en ello ni siquiera imperfección: es una reacción natural ante la grandeza de lo sobrenatural. Imperfección sería no superarlo, o no dejarnos aconsejar por quienes, como san Gabriel a Nuestra Señora, pueden ayudarnos.