Jueves 25 de diciembre

Reflexión sobre el evangelio

San Juan llega a contemplar la divinidad de Jesucristo y a expresarla como el Verbo de Dios, después de haber sido testigo de su ministerio público y de sus apariciones tras la Resurrección. Al poner este poema como prólogo del Evangelio, el Apóstol nos ofrece la clave para entender con profundidad todo cuanto va a escribir a continuación; tiene una función semejante a los dos primeros capítulos de los Evangelios de san Mateo y san Lucas, que nos introducen en la contemplación de la vida de Jesús, narrando el nacimiento virginal y algunos episodios relevantes de su infancia, si bien se parece más, por su estructura y contenido, a los pasajes introductorios de otros libros del Nuevo Testamento.