Viernes 26 de diciembre

Reflexión sobre el Evangelio

Jesucristo da aquí una serie de instrucciones y advertencias, que tendrán aplicación constante a lo largo de toda la historia de la Iglesia. Difícilmente el espíritu del mundo comprenderá los caminos de Dios. Cuando no sean las persecuciones, será la indiferencia e incomprensión del ambiente. Pero seguir a Cristo de cerca será siempre costoso: no puede extrañar que sea así, puesto que Jesús mismo fue señal de contradicción; es más, si en la vida del cristiano no apareciera ésta, habría que preguntarse si no es que el cristiano se ha mundanizado. El discípulo de Cristo no puede transigir con ciertas manifestaciones mundanas, por mucho que se pongan de moda. Por ello, la vida cristiana llevará consigo, necesariamente, una inconformidad ante todo lo que atente contra la fe y la moral. No puede extrañar que la vida del cristiano se mueva, no pocas veces, entre el heroísmo o la traición. Ante estas dificultades no se debe tener miedo: no estamos solos, contamos con la ayuda poderosa de nuestro Padre Dios, que nos hará ser valientes y audaces.

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