Sábado 10 de enero

Reflexión sobre el evangelio

El evangelista, poco más adelante (Jn 4,2), aclara que no era Jesús mismo quien bautizaba, sino sus discípulos. Probablemente el Señor quiso que desde el primer momento se ejercitaran el atarea de exhortar a la conversión. Aquel rito no era todavía el Bautismo cristiano –pues éste sólo comienza después de la Resurrección de Cristo (cfr Jn 7,39; 16,7; Mt 28,19)-, sino que «ambos bautismos, el de San Juan Bautista y éste de los discípulos del Señor (…) tenían por finalidad acercar a estos bautizados a Cristo (…) y preparar el camino para la fe futura» (San Juan Crisóstomo, Hom. Sobre S. Juan, 29,1).