Sábado 24 de enero

Memoria de san Francisco de Sales, obispo

Antífona de Entrada

Buscaré a mis ovejas, dice el Señor, y les daré un pastor que las apaciente, y yo, el Señor, seré su Dios.

Oración Colecta

Dios nuestro, que para la salvación de las almas quisiste que el obispo san Francisco de Sales se hiciera todo para todos, concédenos que, a ejemplo suyo, mostremos siempre la mansedumbre de tu amor en el servicio a los hermanos.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

¿Por qué cayeron los valientes en medio de la batalla?
Lectura del segundo libro de Samuel 1, 1-4.11-12.17.19.23-27

En aquellos días después de derrotar a los amalecitas, David se fue a Siquelag y allí permaneció dos días. Al tercer día llegó un hombre del campamento de Saúl, con los vestidos rotos y la cabeza cubierta de polvo; llegó a donde estaba David y se postró en señal de reverencia. David le preguntó: «¿De dónde vienes?» El respondió: «Vengo huyendo del campamento de Israel».

David le preguntó: «¿Qué ha pasado? Cuéntamelo». Respondió: «El pueblo fue derrotado en la batalla y huyó; muchos cayeron y entre los muertos se encuentran Saúl y Jonatán».

Entonces David rasgó sus vestiduras, y lo mismo hicieron los que estaban con él. Prorrumpieron en lamentaciones y llanto y ayunaron hasta la noche por Saúl y Jonatán, por el pueblo del Señor, y por la casa de Israel, pues habían muerto a espada. Entonces David entonó esta elegía por Saúl y su hijo Jonatán: «Tus héroes, Israel, han sido inmolados en tus montañas. ¿Por qué cayeron los valientes? Saúl y Jonatán, queridos y admirados, inseparables en la vida y unidos en la muerte, más veloces que las águilas y más fuertes que los leones. Hijas de Israel, lloren por Saúl, que las vestía de púrpura y de lino, que las cubría de joyas y de oro. ¿Por qué cayeron los valientes en medio de la batalla? Jonatán yace muerto en tus montañas. Por ti, Jonatán, hermano mío, estoy lleno de pesar. Te quise con toda mi alma y tu amistad fue para mí más estimable que el amor de las mujeres. ¿Por qué cayeron los valientes y pereció la flor de los guerreros?»
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 79
Señor, vuelve tus ojos a nosotros.

Escúchanos, pastor de Israel, que guías a José como un rebaño; tú, que estás rodeado de querubines, manifiéstate; ante la ruina de Efraín, Benjamín y Manasés, despierta tu poder y ven a salvarnos.
Señor, vuelve tus ojos a nosotros.

Señor, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo seguirás airado y sordo a las plegarias de tu pueblo? Nos has dado llanto por comida y por bebida, lágrimas en abundancia. Somos la burla de nuestros vecinos, el hazmerreír de cuantos nos rodean.
Señor, vuelve tus ojos a nosotros.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones, para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
Aleluya.

Evangelio

Sus parientes decían que se había vuelto loco
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 3, 20-21

En aquel tiempo, Jesús entró en una casa con sus discípulos y acudió tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a buscarlo, pues decían que se había vuelto loco.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Por esta ofrenda de salvación que te presentamos, Señor, enciende nuestro corazón con aquel divino fuego del Espírit5u Santo con el que de manera admirable inflamaste el corazón lleno de mansedumbre de san Francisco.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

No son ustedes los que me han elegido, dice el Señor, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca.

Oración después de la Comunión

Concédenos, Dios todopoderoso, que, por este sacramento que acabemos de recibir, imitando en la tierra la caridad y la mansedumbre de san Francisco, consigamos también la gloria del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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