Jueves 5 de febrero

Reflexión sobre el Evangelio

San Marcos es el único Evangelista que habla de una unción con aceite a los enfermos. El aceite se utilizaba frecuentemente para curar las heridas –cfr Is 1,6; Lc 10,34–, y los Apóstoles lo emplean también para curar milagrosamente las enfermedades corporales, según el poder que Jesús les ha conferido. De ahí el uso del aceite como materia del sacramento de la Unción de enfermos, que cura las heridas del alma e incluso las del cuerpo, si conviene. Como enseña el Concilio de Trento –Doctrina de sacramento extremae unctionis, cap. 1–, hay que ver «insinuado» en este versículo de San Marcos el sacramento de la Unción de enfermos, que será instituido por el Señor, y más tarde «recomendado y promulgado a los fieles por Santiago Apóstol (cfr St 5,14 y ss.)».

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