Reflexión sobre el Evangelio
«Pero ustedes dicen»: Jesucristo, que es el intérprete auténtico de la Ley, porque en cuanto Dios es autor de ella, aclara el verdadero alcance del cuarto mandamiento frente a las explicaciones erróneas de la casuística judía. En otras muchas ocasiones Nuestro Señor corrigió las interpretaciones equivocadas de los maestros judíos. Así ocurre, por ejemplo, cuando recuerda aquella frase del Antiguo Testamento: «Id y aprended qué sentido tiene: Misericordia quiero y no sacrificios» (Os 6,6), que nos ha conservado san Mateo (9,13).
