Viernes 13 de febrero

Reflexión sobre el Evangelio

Con alguna frecuencia aparece en la Sagrada Escritura la imposición de las manos como gesto para transmitir poderes o bendiciones. De todos es conocido que la saliva tiene cierta eficacia para aliviar heridas leves. Los dedos simbolizaban en el lenguaje de la Revelación una acción divina poderosa. Jesús, pues, emplea signos que tienen una cierta connaturalidad en relación al efecto que se intenta producir, aunque, como vemos por el texto, el efecto –la curación inmediata del sordomudo– excede completamente al signo empleado.

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