Sábado 14 de febrero

Memoria de san Cirilo, monje y san Metodio, obispo

Antífona de Entrada

Estos son los hombres santos que se hicieron amigos de Dios, insignes predicadores del Evangelio.

Oración Colecta

Dios nuestro, que iluminaste a los pueblos eslavos por medio de los santos hermanos Cirilo y Metodio, concede que comprendamos de corazón las palabras de tu doctrina y que formemos un pueblo unido en la fe verdadera y en su recta profesión.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Jeroboán mandó hacer dos becerros de oro
Lectura del primer libro de los Reyes 12, 26-32; 13, 33-34

En aquellos días Jeroboán, rey de Israel, pensaba para sus adentros: «El reino todavía puede volver a la casa de David. Si el pueblo sigue yendo a Jerusalén a ofrecer sacrificios en el templo del Señor, acabará por ponerse de parte de Roboán, rey de Judá, y a mí me matarán». Por tanto, después de consultarlo, Jeroboán mandó hacer dos becerros de oro y le dijo al pueblo: «Ya no tienen para qué ir a Jerusalén, porque aquí tienes, Israel, a tu Dios, el que te sacó de Egipto».

Colocó uno de los becerros en Betel, mientras el pueblo iba con el otro a la ciudad de Dan. Además, mandó construir templos en la cima de los montes y puso de sacerdotes a hombres del pueblo, que no pertenecían a la tribu de Leví. Instituyó una fiesta el día quince del octavo mes, parecida a la que se celebraba en Judá, y él mismo subió al altar en Betel para ofrecer sacrificios a los becerros que había mandado hacer; y allí, en Betel, designó a los sacerdotes para los templos que había construido.

Jeroboán no cambió su mala conducta y siguió nombrando a gente común y corriente para que fueran sacerdotes de los templos que había construido en la cima de los montes; consagraba como sacerdote a todo aquél que lo deseaba. Este fue el pecado que causó la destrucción y el exterminio de la dinastía de Jeroboán.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 105
Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.

Hemos pecado igual que nuestros padres; cometimos maldades e injusticias. Allá en Egipto, nuestros padres no entendieron, Señor, tus maravillas.
Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.

En el Horeb hicieron un becerro, un ídolo de oro y lo adoraron. Cambiaron al Dios que era su gloria por la imagen de un buey que come pasto.
Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.

Se olvidaron del Dios que los salvó, y que hizo portentos en Egipto, en la tierra de Cam mil maravillas, y en las aguas del mar Rojo sus prodigios.
Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Aleluya.

Evangelio

La gente comió hasta quedar satisfecha
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 1-10

En aquellos días, vio Jesús que lo seguía mucha gente y no tenían qué comer. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da lástima esta gente: ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer. Si los mando a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido de lejos».

Sus discípulos le replicaron: «¿Y dónde se puede conseguir pan, aquí en despoblado, para que coma esta gente?» Él les preguntó: «¿Cuántos panes tienen?» Ellos le contestaron: «Siete».

Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo; tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y se los fue dando a sus discípulos para que los distribuyeran. Y ellos los fueron distribuyendo entre la gente.       

Tenían, además, unos cuantos pescados. Jesús los bendijo también y mandó que los distribuyeran. La gente comió hasta quedar satisfecha, y todavía se recogieron siete canastos de sobras. Eran unos cuatro mil. Jesús los despidió y luego se embarcó con sus discípulos y llegó a la región de Dalmanuta.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Mira, Señor, los dones que presentamos a tu divina majestad en la conmemoración de los santos Cirilo y Metodio, y concede que se conviertan en el signo de la humanidad nueva reconciliada contigo en el amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Salieron los discípulos a predicar el Evangelio; y el Señor actuaba en ellos y confirmaba la predicación con los milagros que hacían.

Oración después de la Comunión

Dios nuestro, Padre de todos los pueblos, que nos haces partícipes de un mismo pan y un mismo Espíritu y herederos del banquete eterno, en esta fiesta de los santos Cirilo y Metodio, concédenos, benigno, que la muchedumbre de tus hijos, perseverando en la misma fe, edifique, unánime, el reino de justicia y de paz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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