Martes 17 de febrero

6ª Semana del tiempo ordinario

Antífona de Entrada

Que llegue hasta ti mi súplica, Señor, inclina tu oído a mi clamor.

Oración Colecta

Dios omnipotente y misericordioso, aparta de nosotros todos los males, para que, con el alma y el cuerpo bien dispuesto, podamos con libertad de espíritu cumplir lo que es de tu agrado.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Dios no le pone tentaciones a nadie
Lectura de la carta del apóstol Santiago 1, 12-18

Hermanos: Dichoso el hombre que sufre tentación porque, después de superarla, recibirá en premio la corona de la vida que Dios ha prometido a los que lo aman. Que nadie diga, cuando sufre una tentación, que es Dios el que lo tienta; porque Dios no puede ser tentado por el mal ni pone él mismo a nadie en tentación. Más bien, cuando alguno es tentado, es su propia pasión la que lo arrastra y lo seduce; la pasión concibe y da a luz al pecado, y el pecado, cuando madura, engendra la muerte.
No se equivoquen, queridos hermanos: todo beneficio y todo don perfecto viene de lo alto, del creador de la luz, en quien no hay ni cambios ni sombras. Por su propia voluntad nos engendró, por medio del Evangelio, para que fuéramos en cierto modo primicias de sus criaturas.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 93
Señor, dichoso aquel a quien tú educas.

Señor, dichoso aquel a quien tú educas y enseñas a cumplir tus mandamientos; cuando lleguen las horas de desgracia, no perderá el sosiego.
Señor, dichoso aquel a quien tú educas.

Jamás rechazará Dios a su pueblo ni dejará a los suyos sin amparo. Hará justicia al justo y dará un porvenir al hombre honrado.
Señor, dichoso aquel a quien tú educas.

Cuando me hallaba al borde del sepulcro, tu amor, Señor, me conservó la vida; cuando se multiplicaban mis problemas, en tus consuelos hallo mi delicia.
Señor, dichoso aquel a quien tú educas.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a él.
Aleluya.

Evangelio

Cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 14-21

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y sólo tenían uno en la barca. Jesús les hizo esta advertencia: «Cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes». Ellos comentaban entre sí: «Lo dice porque no tenemos pan». Dándose cuenta, Jesús les dijo: «¿Por qué comentan que no tienen pan? ¿No acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué les sirven los ojos, si no ven, y los oídos, si no oyen? A ver, ¿cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas?» Ellos contestaron: «Doce». Jesús insistió: «¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?» Le respondieron: «Siete». Entonces él dijo: «¿Y todavía no acaban de comprender?»
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Señor, mira con bondad este sacrificio, y concédenos alcanzar los frutos de la pasión de tu Hijo, que ahora celebramos sacramentalmente.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

Antífona de la Comunión

Los discípulos reconocieron al Señor Jesús, al partir el pan.

Oración después de la Comunión

Alimentados con estos sagrados dones, te damos gracias, Señor, e imploramos tu misericordia, para que, por la efusión de tu Espíritu, cuya eficacia celestial recibimos, nos concedas perseverar en la gracia de la verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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