Reflexión sobre el Evangelio
Contemplamos en esta escena grandiosa el anuncio de un juicio riguroso y definitivo, que hará entrar todas las cosas en el orden de la justicia. La tradición cristiana le da el nombre de Juicio Final, para distinguirlo del juicio particular a que cada uno deberá someterse inmediatamente después de la muerte. La sentencia dictada al fin de los tiempos no será sino la confirmación pública y solemne de la suerte cabida ya a los elegidos y réprobos. En este pasaje se pone de manifiesto la enseñanza de algunas verdades fundamentales de nuestra fe: 1) La existencia de un juicio universal al final de los tiempos; 2) la identificación que Cristo hace de Sí mismo con la persona de cualquier necesitado: hambriento, sediento, desnudo, enfermo, encarcelado; 3) Finalmente, la realidad de un suplicio eterno para los malos y de una dicha eterna para los justos.
