Martes 15 de septiembre

Memoria de Nuestra Señora de los Dolores

Antífona de Entrada

El anciano Simeón dijo a María: Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción; y a ti una espada te atravesará el alma.

Oración Colecta

Dios nuestro, que quisiste que junto a tu Hijo en la cruz estuviera de pie su Madre, compartiendo su dolor, concede a tu Iglesia que, asociada con ella a la pasión de Cristo, merezca participar de su gloriosa resurrección. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

Primera Lectura

Ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es miembro de él
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 12-14. 27-31

Hermanos: Así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu. El cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos.

Pues bien, ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es miembro de él. En la Iglesia, Dios ha puesto en primer lugar a los apóstoles; en segundo lugar, a los profetas; en tercer lugar, a los maestros; luego, a los que hacen milagros, a los que tienen el don de curar a los enfermos, a los que ayudan, a los que administran, a los que tienen el don de lenguas y el de interpretarlas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos el don de curar? ¿Tienen todos el don de lenguas y todos las interpretan? Aspiren a los dones de Dios más excelentes.
Palabra de Dios. 
Te alabamos, Señor. 

Salmo Responsorial

Del salmo 99
Sirvamos al Señor con alegría.

Alabemos a Dios todos los hombres; sirvamos al Señor con alegría, y con júbilo entremos en su templo.
Sirvamos al Señor con alegría.

Reconozcamos que el Señor es Dios, que él fue quien nos hizo y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño.
Sirvamos al Señor con alegría.

Entremos por sus puertas dando gracias, crucemos por sus atrios entre himnos, alabando al Señor y bendiciéndolo.
Sirvamos al Señor con alegría.

Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eterna su misericordia y su fidelidad nunca se acaba.
Sirvamos al Señor con alegría.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya. 
Dichosa la Virgen María, que, sin morir, mereció la palma del martirio junto a la cruz del Señor.
Aleluya. 

Evangelio

Ahí está tu hijo. Ahí está tu madre
Lectura del santo Evangelio según san Juan 19,25-27

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaba su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su Madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su Madre: «Mujer, ahí está tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Ahí está tu madre». Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.
Palabra del Señor. 
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Dios misericordioso, las súplicas y ofrendas que te presentamos para alabanza de tu nombre, al venerar a la santísima Virgen María, a quien, bondadoso, nos entregaste como piadosísima Madre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Alégrense de compartir ahora los padecimientos de Cristo, para que cuando se manifieste su gloria, el júbilo de ustedes sea desbordante.

Oración después de la Comunión

Alimentados con el sacramento de la redención eterna, te pedimos, Señor, que, al conmemorar el dolor de la santísima Virgen María, completemos, a favor de la Iglesia, lo que falta en nosotros a los padecimientos de Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.