Viernes 18 de septiembre

24ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Concede, Señor, la paz a los que esperan en ti, y cumple así las palabras de tus profetas; escucha las plegarias de tu siervo, y de tu pueblo Israel.

Oración Colecta

Señor Dios, creador y soberano de todas las cosas, vuelve a nosotros tus ojos y concede que te sirvamos de todo corazón, para que experimentemos los efectos de tu misericordia.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Si Cristo no ha resucitado vana es la fe de ustedes
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 12-20

Hermanos: Si predicamos que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que algunos de ustedes andan diciendo que los muertos no resucitan? Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación carece de sentido y la fe de ustedes es vana.

Seríamos, además, falsos testigos de Dios, puesto que hemos afirmado falsamente que Dios resucitó a Cristo; porque, si fuera cierto que los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no ha resucitado, es vana la fe de ustedes y siguen aún sumidos en sus pecados, y los que murieron en Cristo, perecieron. Si nuestra esperanza en Cristo no va más allá de esta vida, somos los más infelices de todos los humanos. Pero no es así; Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos.
Palabra de Dios. 
Te alabamos, Señor. 

Salmo Responsorial

Del salmo 16
Atiéndeme, Dios mío, escucha mi oración.

Señor, hazme justicia y a mi clamor atiende; presta oído a mi súplica, pues mis labios no mienten.
Atiéndeme, Dios mío, escucha mi oración.

A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes. Atiéndeme, Dios mío, escucha mis palabras; muéstrame los prodigios de tu misericordia, pues a quien acude a Ti lo salvas de sus contrarios.
Atiéndeme, Dios mío, escucha mi oración.

Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos, bajo la sombra de tus alas escóndeme; pues yo, por serte fiel, contemplaré tu rostro, y al despertarme espero saciarme de tu vista.
Atiéndeme, Dios mío, escucha mi oración.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya. 
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Aleluya. 

Evangelio

Los acompañaban algunas mujeres, que los ayudaban con sus propios bienes
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8,1-3

En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que lo ayudaban con sus propios bienes.
Palabra del Señor. 
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Sé propicio, Señor, a nuestras plegarias y acepta benignamente estas ofrendas de tus siervos, para que aquello que cada uno ofrece en honor de tu nombre aproveche a todos para su salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

El cáliz de bendición, por el que damos gracias, es la unión de todos en la Sangre de Cristo; y el pan que participamos es la participación de todos en el Cuerpo de Cristo.

Oración después de la Comunión

Que el efecto de este don celestial, Señor, transforme nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que sea su fuerza, y no nuestro sentir, lo que siempre inspire nuestras acciones.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.