Reflexión sobre el Evangelio
Al encaminarse decididamente a Jerusalén, hacia la cruz, Jesús cumple la voluntariamente el designio del Padre, que había determinado que por su pasión y muerte llegase la resurrección y ascensión gloriosa. En el comienzo de su ministerio Jesús había sido rechazado por los de Nazaret; ahora, al iniciar esta nueva etapa, lo es por los samaritanos. Ambos rechazos indican que el cumplimiento de su misión evangelizadora y salvadora no será tarea fácil.
