Viernes 26 de Julio

Memoria de san Joaquín y santa Ana, padres de la Virgen María

Antífona de Entrada

Alabemos a san Joaquín y a santa Ana, porque en su descendencia el Señor Dios ha bendecido a todos los pueblos.

Oración Colecta

Señor, Dios de nuestros padres, que concediste a los santos Joaquín y Ana la singular gracia de que naciera de ellos la Madre de tu Hijo encarnado, concédenos, por las súplicas de ambos, que alcancemos la salvación prometida a tu pueblo.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

El nombre de nuestros padres durará eternamente
Lectura del libro del Eclesiástico (Sirácide) 44, 1.10-15

Hagamos el elogio de aquellos hombres ilustres, que fueron nuestros padres. Ellos fueron misericordiosos y sus obras no se han olvidado. Se perpetúan en sus descendientes y éstos son la rica herencia que han dejado. Sus hijos siguen fieles a la alianza y sus nietos también, gracias a ellos. Su gloria jamás se extinguirá. Sus cuerpos fueron sepultados en paz y su nombre durará eternamente. Que proclamen los pueblos su sabiduría y los alabe dignamente la asamblea.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 131
Dios le dará el trono de David, su padre.

El Señor, que jamás va a retractarse, le ha jurado a David esta promesa: «Pondré sobre tu trono, a uno de tu propia descendencia».
Dios le dará el trono de David, su padre.

Esto es así, porque el Señor ha preferido a Sión como morada: «Aquí está mi reposo para siempre; porque así me agradó, será mi casa».
Dios le dará el trono de David, su padre.

«Haré que brote un vástago a David y encenderé una lámpara a mi ungido; pondré sobre su frente mi diadema; de afrentas llenaré a sus enemigos».
Dios le dará el trono de David, su padre.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Aguardaban el consuelo de Israel y el Espíritu Santo moraba en ellos.
Aleluya.

Evangelio

Muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13,16-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, los dones que te presentamos y concede que merezcamos participar de la misma bendición que prometiste a Abraham y a su descendencia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Obtendrán la bendición de Dios, y Dios, su salvador, les hará justicia.

Oración después de la Comunión

Dios nuestro, que quisiste que tu Unigénito naciera del linaje de los hombres, para que los hombres, por un admirable misterio, renacieran de ti, te rogamos que, por tu bondad, santifiques con el espíritu de adopción a quienes alimentaste con el pan de los hijos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.