Jueves 9 de Abril

Jueves Santo

Nota especial: Durante el día de hoy se celebran dos misas distintas, según sean por la mañana o por la tarde: Misa Crismal y Misa de la Cena del Señor

Misa Crismal

Antífona de Entrada

A Jesucristo, que nos ama, que nos ha convertido en un reino de sacerdotes para el servicio de Dios, su Padre, a él, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración Colecta

Dios nuestro, que por la unción del Espíritu Santo, constituiste a tu Hijo Mesías y Señor, concédenos a nosotros, que participamos de su consagración sacerdotal, dar testimonio en el mundo de su amor redentor.
Por nuestro Señor, Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

El Señor me ha ungido y me ha enviado a anunciar la buena nueva a los pobres y a darles un aceite perfumado de alegría
Lectura del libro del profeta Isaías 61,1-3a.6a.8b-9

El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido y me ha enviado para anunciar la buena nueva a los pobres, a curar a los de corazón quebrantado, a proclamar el perdón a los cautivos, y la libertad a los prisioneros; a pregonar el año de gracia del Señor, el día de la venganza de nuestro Dios.

El Señor me ha enviado a consolar a los afligidos, los afligidos de Sión, a cambiar su ceniza en diadema, sus lágrimas en aceite perfumado de alegría y su abatimiento, en cánticos.

Ustedes serán llamados ‘sacerdotes del Señor’; ‘ministros de nuestro Dios’ se les llamará.

Esto dice el Señor: «Yo les daré su recompensa fielmente y haré con ellos un pacto perpetuo. Su estirpe será célebre entre las naciones, y sus vástagos, entre los pueblos. Cuantos los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 88
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

«He encontrado a David, mi servidor, y con mi aceite santo lo he ungido. Lo sostendrá mi mano y le dará mi brazo fortaleza.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

Contará con mi amor y mi lealtad y su poder aumentará en mi nombre. Él me podrá decir: ‘Tú eres mi padre, el Dios que me protege y que me salva’».
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor

Segunda Lectura

Ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para Dios
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan 1,5-8

Hermanos míos: Gracia y paz a ustedes, de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, el soberano de los reyes de la tierra, aquel que nos amó y nos purificó de nuestros pecados con su sangre y ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre. A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Miren: él viene entre las nubes, y todos lo verán, aun aquellos que lo traspasaron. Todos los pueblos de la tierra harán duelo por su causa. «Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que ha de venir; el todopoderoso».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha enviado para anunciar la buena nueva a los pobres.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4,16-21

En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor’.

Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: «Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que ustedes acaban de oír».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Te rogamos, Señor, que la eficacia de este sacrificio lave nuestras antiguas culpas, y nos haga crecer en novedad de vida y en plenitud de salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Cantaré eternamente las misericordias del Señor, y mi boca proclamará tu fidelidad, de generación en generación.

Oración después de la Comunión

Te pedimos, Dios todopoderoso, que, alimentados por tus sacramentos, merezcamos convertirnos en buen olor de Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

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