Sábado 5 de Junio

Memoria de san Bonifacio, Obispo y mártir

Antífona de Entrada

Este santo luchó hasta la muerte por la ley de Dios y no se aterrorizó ante la amenaza de los impíos, pues estaba afianzado sobre roca firme.

Oración Colecta

Señor, que la intercesión de tu mártir san Bonifacio, nos ayude a mantener con firmeza y a proclamar con nuestras obras, aquella misma fe que él predicó con su palabra y atestiguó con su sangre.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Den gracias al Señor. Yo subo al cielo, a donde está Dios
Lectura del libro de Tobías 12,1.5-15.20

Cuando terminaron los festejos de la boda de Tobías y Sara, Tobit llamó a su hijo Tobías y le dijo: «Tenemos que pagar lo debido al hombre que te ha acompañado y darle una buena recompensa». Tobías llamó a Rafael y le dijo: «Recibe como recompensa la mitad de todo lo que hemos traído y vete en paz».

Entonces Rafael se llevó a los dos aparte y les dijo: «Bendigan a Dios y glorifíquenlo delante de todos los vivientes por los beneficios que les ha hecho y canten himnos de alabanza a su nombre. Proclamen dignamente las obras del Señor y no sean negligentes en reconocerlas. Es bueno guardar el secreto del rey, pero es todavía mejor proclamar y celebrar las obras del Señor. Hagan el bien, y el mal no los alcanzará. Es buena la oración con el ayuno, y la limosna con la justicia. Es mejor tener poco viviendo con rectitud, que tener mucho haciendo el mal. Es mejor dar limosnas que acumular tesoros. La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado. Quienes dan limosna tendrán larga vida; los pecadores y los malvados son enemigos de sí mismos.

Voy a decirles toda la verdad, sin ocultarles nada. Les acabo de decir que es bueno guardar el secreto del rey y que es mejor todavía proclamar y celebrar las obras del Señor. Sepan, pues, que cuando ustedes dos, Tobías y Sara, oraban, yo ofrecía sus oraciones al Señor de la gloria, como un memorial; y lo mismo hacía, cuando tú, Tobit, enterrabas a los muertos. Y cuando te levantaste sin dudar y dejaste tu comida y fuiste a sepultar a aquel muerto, precisamente entonces yo fui enviado para ponerte a prueba. Dios me envió de nuevo a curarte a ti y a Sara, tu nuera. Yo soy Rafael, uno de los siete santos ángeles que estamos presentes ante el Señor de la gloria.

Así pues, den gracias al Señor en la tierra y alaben a Dios. Por mi parte, yo vuelvo junto a aquel que me ha enviado. Ustedes escriban todas las cosas que les han sucedido». Y desapareció.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Tobías 13
Bendito sea Dios, que vive por los siglos.

Bendito sea Dios, que vive por los siglos: él castiga y tiene compasión, hunde hasta el abismo y saca de él y no hay quien escape de su mano.
Bendito sea Dios, que vive por los siglos.

Si se convierten a él con todo el corazón y toda el alma y proceden rectamente en su presencia, volverán a gozar de su mirada y nunca más les volverá la espalda.
Bendito sea Dios, que vive por los siglos.

Miren lo que ha hecho por nosotros, denle gracias de todo corazón y bendigan al rey eterno con sus obras.
Bendito sea Dios, que vive por los siglos.

Yo le doy gracias en mi país de destierro, pues anunció su grandeza a un pueblo pecador. Conviértanse, pecadores, obren rectamente en su presencia y esperen que tenga compasión de ustedes.
Bendito sea Dios, que vive por los siglos.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de Dios.
Aleluya.

Evangelio

Esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 12, 38-44

En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y le decía: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles. Buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Ellos recibirán un castigo muy riguroso».

En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba en ellas sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto se acercó una viuda pobre, y echó dos monedas de muy poco valor. Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: «Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos; porque los demás han echado de lo que les sobraba, pero ella, en su pobreza, ha echado todo lo que tenía para vivir».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Santifica, Señor, con tu bendición, los dones que te presentamos, para que, por tu gracia, nos inflamen en aquel fuego de tu amor con el que san Bonifacio venció en su cuerpo todos los tormentos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y que me siga, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

Que el santo sacramento que recibimos, Señor, nos comunique aquella fortaleza de espíritu que hizo a tu mártir san Bonifacio fiel en tu servicio y victorioso en su pasión.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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