Domingo 10 de Octubre

28ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Si conservaras el recuerdo de nuestras faltas, Señor, ¿quién podría resistir? Pero tú, Dios de Israel, eres Dios de perdón.

Oración Colecta

Te pedimos, Señor, que tu gracia continuamente nos disponga y nos acompañe, de manera que estemos siempre dispuestos a obrar el bien.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

En comparación con la sabiduría, tuve en nada la riqueza
Lectura del libro de la Sabiduría 7, 7-11

Supliqué y se me concedió la prudencia; invoqué, y vino sobre mí el espíritu de sabiduría. La preferí a los cetros y a los tronos, y en comparación con ella tuve en nada la riqueza. No se puede comparar con la piedra más preciosa, porque todo el oro junto a ella es un poco de arena, y la plata es como lodo en su presencia. La tuve en más que la salud y la belleza, la preferí a la luz porque su resplandor nunca se apaga. Todos los bienes me vinieron con ella, sus manos me trajeron riquezas incontables.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 89
Sácianos, Señor, de tu misericordia.

Enséñanos a ver lo que es la vida, y seremos sensatos. ¿Hasta cuándo Señor vas a tener compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo?
Sácianos, Señor, de tu misericordia.

Llénanos de tu amor por la mañana y júbilo será la vida toda. Alégranos ahora por los días y los años de males y congojas.
Sácianos, Señor, de tu misericordia.

Haz, Señor, que tus siervos y tus hijos puedan mirar tus obras y tu gloria. Que el Señor bondadoso nos ayude y dé prosperidad a nuestras obras.
Sácianos, Señor, de tu misericordia.

Segunda Lectura

La palabra de Dios descubre los pensamientos e intenciones del corazón
Lectura de la carta a los Hebreos 4, 12-13

Hermanos: La palabra de Dios es viva, eficaz y más penetrante que una espada de dos filos: llega hasta lo más íntimo del alma, hasta la médula de los huesos y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. Toda criatura es transparente para ella. Todo queda al desnudo y al descubierto ante los ojos de Aquél a quien debemos rendir cuentas.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Aleluya.

Evangelio

Ve y vende lo que tienes y sígueme
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 17-30

En aquel tiempo cuando salía Jesús al camino, se le acercó corriendo un hombre, se arrodilló ante él y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?» Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no cometerás fraudes, honrarás a tu padre y a tu madre». Entonces él le contestó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde muy joven».

Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo una cosa te falta: Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres; así tendrás un tesoro en los cielos. Después ven y sígueme». Pero al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes.

Jesús, mirando a su alrededor, dijo entonces a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!» Los discípulos quedaron sorprendidos ante estas palabras. Pero Jesús insistió: «Hijitos, ¡qué difícil es para los que confían en las riquezas entrar en el Reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios».

Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí: «Entonces, ¿quién puede salvarse?» Jesús, mirándolos fijamente, les dijo: «Es imposible para los hombres, pero no para Dios; para Dios todo es posible». Entonces Pedro le dijo a Jesús: «Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte». Jesús le respondió: «Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir en esta vida el ciento por uno en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo la vida eterna».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, las súplicas de tus fieles junto con estas ofrendas que te presentamos, para que, lo que celebramos con devoción, nos lleve a alcanzar la gloria del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Los ricos se empobrecen y pasan hambre; los que buscan al Señor, no carecen de nada.

Oración después de la Comunión

Señor, suplicamos a tu majestad que así como nos nutres con el sagrado alimento del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo, nos hagas participar de la naturaleza divina.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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