Domingo 6 de marzo

1ª Semana de Cuaresma

Antífona de Entrada

Me invocará y yo lo escucharé, lo libraré y lo glorificaré; prolongaré los días de su vida.

Oración Colecta

Concédenos, Dios todopoderoso, que las prácticas anuales propias de la Cuaresma nos ayuden a progresar en el conocimiento de Cristo y a llevar una vida más cristiana.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Profesión de fe del pueblo escogido
Lectura del libro del Deuteronomio 26, 4-10

En aquel tiempo, dijo Moisés al pueblo: «Cuando presentes las primicias de tus cosechas, el sacerdote tomará la canasta de tus manos y la pondrá ante el altar del Señor tu Dios. Entonces, tú dirás estas palabras ante el Señor tu Dios: ‘Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto y se estableció allí con muy pocas personas; pero luego creció hasta convertirse en una gran nación, potente y numerosa.

Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra humillación, nuestros trabajos y nuestra angustia. El Señor nos sacó de Egipto con mano poderosa y brazo protector, entre un terror muy grande, señales y portentos; nos trajo a este país y nos dio esta tierra, que mana leche y miel. Por eso ahora yo traigo aquí las primicias de la tierra que tú, Señor, me has dado’.

Una vez que hayas dejado tus primicias ante el Señor, te postrarás ante él para adorarlo».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 90
Tú eres mi Dios y en ti confío.

Tú, que vives al amparo del Altísimo y descansas a la sombra del todopoderoso, dile al Señor: «Tú eres mi refugio y fortaleza; tú eres mi Dios y en ti confío».
Tú eres mi Dios y en ti confío.

No te sucederá desgracia alguna, ninguna calamidad caerá sobre tu casa, pues el Señor ha dado a sus ángeles la orden de protegerte adondequiera que vayas.
Tú eres mi Dios y en ti confío.

Los ángeles de Dios te llevarán en brazos para no te tropieces con las piedras, podrás pisar los escorpiones y las víboras y dominar las fieras.
Tú eres mi Dios y en ti confío.

«Puesto que tú me conoces y me amas, dice el Señor, yo te libraré y te pondré a salvo. Cuando tú me invoques, yo te escucharé, y en tus angustias estaré contigo, te libraré de ellas y te colmaré de honores».
Tú eres mi Dios y en ti confío.

Segunda Lectura

Profesión de fe del que cree en Jesucristo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 10, 8-13

Hermanos: La Escritura afirma: ‘Muy a tu alcance, en tu boca y en tu corazón, se encuentra la salvación’, esto es, el asunto de la fe que predicamos. Porque basta que cada uno declare con su boca que Jesús es el Señor y que crea en su corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, para que pueda salvarse.

En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad, y declarar con la boca para alcanzar la salvación. Por eso dice la Escritura: ‘Ninguno que crea en él quedará defraudado’, porque no existe diferencia entre judío y no judío, ya que uno mismo es el Señor de todos, espléndido con todos los que lo invocan, pues ‘todo el que invoque al Señor como a su Dios, será salvado por él’.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boda de Dios.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio

El Espíritu llevó a Jesús al desierto; allí lo tentó el demonio
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 1-13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán y, conducido por el mismo Espíritu se internó en el desierto, donde permaneció cuarenta días y fue tentado por el demonio.

No comió nada en todos esos días y, cuando se completaron, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: «Si eres el Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan». Jesús le contestó: «Está escrito: ‘No sólo de pan vive el hombre’».

Después lo llevó el diablo a un monte elevado y, en un instante, le hizo ver todos los reinos de la tierra, y le dijo: «A mí me ha sido entregado todo el poder y la gloria de estos reinos, y yo los doy a quien quiero. Todo esto será tuyo, si te arrodillas y me adoras». Jesús le respondió: «Está escrito: ‘Adorarás al Señor tu Dios, y sólo a él servirás’».

Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: «Si eres el Hijo de Dios, arrójate desde aquí; porque está escrito: ‘Los ángeles del Señor tienen órdenes de cuidarte y de sostenerte en sus manos, para que tus pies no tropiecen con las piedras’». Pero Jesús le respondió: «También está escrito: ‘No tentarás al Señor tu Dios’».

Concluidas las tentaciones, el diablo se alejó de Jesús hasta que llegara la hora.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Te pedimos, Señor, que estos dones que vamos a ofrecerte, nos dispongan convenientemente para el santo tiempo de la Cuaresma que estamos iniciando.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios.

Oración después de la Comunión

Que este pan celestial alimente, Señor, en nosotros la fe, aumente la esperanza, refuerce la caridad, y nos enseñe a sentir hambre de Cristo, que es el pan vivo y verdadero, y a vivir de toda palabra que proceda de tu boca.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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