Sábado 30 de abril

Reflexión sobre el Evangelio

Parece que los discípulos estaban desconcertados porque había oscurecido, el mar se iba agitando, y Jesús no llegaba. Pero el Señor no les abandona, sino que cuando ya habían remado unos cinco kilómetros, Jesús llega inesperadamente andando sobre las aguas para robustecer su fe todavía débil. Al meditar este episodio, la tradición cristiana ha visto en la barca una figura de la Iglesia, que tendrá que soportar muchas dificultades y a la que el Señor ha prometido su asistencia a lo largo de los siglos; por eso la Iglesia permanecerá firme y segura para siempre.

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