Miércoles 27 de julio

Reflexión sobre el Evangelio

Con las parábolas del tesoro escondido y de la perla presenta Jesús el valor supremo del Reino de los Cielos y la actitud del hombre para alcanzarlo. Aun siendo muy parecidas entre sí, presentan diferencias dignas de notar: el tesoro significa la abundancia de dones; la perla, la belleza del Reino. El tesoro se presenta de improvisto, la perla supone, en cambio, una búsqueda esforzada; pero en ambos casos el que encuentra queda inundado de un profundo gozo. Así es la fe, la vocación, la verdadera sabiduría, «el deseo del cielo»: a veces se presenta de modo inesperado, otras sigue una intensa búsqueda. Sin embargo, la actitud del hombre es idéntica en ambas parábolas y está descrita con los mismos términos: «va y vende todo cuanto tiene y la compra»; el desprendimiento, la generosidad, es condición indispensable para alcanzarlo.

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