Martes 16 de agosto

Reflexión sobre el Evangelio

Con esta comparación expone Jesús la imposibilidad que tienen de participar en el Reino de Dios los que ponen su corazón en los bienes de este mundo.

«Para Dios, sin embargo, todo es posible»: Es decir, con la gracia divina el hombre puede tener la fortaleza y generosidad suficientes para hacer de las riquezas un instrumento de servicio a Dios y a los hombres. Esta es la razón por la que en el capítulo 5 de San Mateo se precisa que son bienaventurados los pobres ‘de espíritu’ (Mt 5,3).

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