Viernes 4 de noviembre

Reflexión sobre el Evangelio

El administrador infiel se las ingenia para resolver su futura situación de indigencia. El Señor da por supuesto –era evidente– la inmoralidad de tal actuación. Resalta y alaba, sin embargo, la agudeza y empeño que demuestra este hombre para sacar provecho material de su antigua condición de administrador. Jesús quiere que en la salvación del alma y en la propagación del Reino de Dios apliquemos, al menos, la misma sagacidad y el mismo esfuerzo que ponen los hombres en sus negocios materiales o en la lucha por hacer triunfar un ideal humano. El hecho de contar con la gracia de Dios no exime en modo alguno de poner todos los medios humanos honestos que sean posibles, aunque ello suponga esfuerzo arduo y sacrificio heroico.

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