Lunes 9 de enero

Reflexión sobre el evangelio

Jesús había pasado unos treinta años (Lc 3,23) en lo que normalmente llamaos vida oculta. Nos admira el silencio del Verbo de Dios Encarnado durante todo ese tiempo. Muchas pueden ser las razones de esta larga espera de Jesús antes de comenzar su ministerio público. Puede haber influido en ello la costumbre judaica de que los rabinos hubieran cumplido los treinta años antes de ejercer su oficio de maestros. En todo caso, Nuestro Señor, con sus largos años de trabajo en el taller de San José, nos enseña a los cristianos el sentido santificador de la vida y trabajo ordinarios.

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