Reflexión sobre el Evangelio
«El que es fiel en las cosas pequeñas, también es fiel en las grandes»: Nuestro Señor habla de fidelidad en lo poco refiriéndose a las riquezas, ya que en realidad éstas son muy poca cosa comparadas con los bienes espirituales. Si el hombre es fiel, generoso y desprendido en el uso de esas riquezas caducas, recibirá al final el premio de la vida eterna, la riqueza máxima y definitiva. Por otra parte, la vida humana por su misma naturaleza es un entramado de cosas pequeñas; quien no les preste atención no podrá realizar cosas grandes. «Todo aquello en que intervenimos los pobrecitos hombres –hasta la santidad– es un tejido de pequeñas menudencias, que –según la rectitud de intención– pueden formar un tapiz espléndido de heroísmo o de bajeza, de virtudes o de pecados. Las gestas relatan siempre aventuras gigantescas, pero mezcladas con detalles caseros del héroe. –Ojalá tengas siempre en mucho –¡línea recta!– las cosas pequeñas» (San Josemaría Escrivá, Camino, n. 826).
